Mantequilla de cacahuetes


La mantequilla de cacahuete, además de estar increíblemente buena, es muy sencilla de hacer y tiene múltiples propiedades beneficiosas para nuestro organismo al estar hecha 100% con cacahuetes. Muy saciante y sabrosa es fuente de ácidos grasos omega3, proteinas, minerales como el zinc o el potasio y es rica en vitamina E. Puede utilizarse como una mantequilla sobre rebanadas de pan o de fruta, como topping para tortitas, crepes, yogur o unas gachas de avena o en recetas saladas para salsas, aliños y marinadas.
Sólo necesitamos cacahuetes crudos sin sal pelados y una picadora.

Os dejo algunos ejemplos de los usos que yo le doy a la crema:

Vamos a necesitar…

Cacahuetes crudos sin sal. Si no los encontráis podéis comprarlos con cáscara y pelarlos.
Una pizca de sal (opcional)

Empezaremos tostando los cacahuetes en el horno hasta que estén tostaditos unos 10-15 minutos a 150º removiendo de vez en cuando y vigilando que no se quemen. Sacamos del horno y dejamos enfriar.

Una vez fríos metemos en el procesador de alimentos o en la picadora y vamos triturándolos.

Poco a poco la consistencia irá cambiando pasando de granillo, a una textura más arenosa y poco a poco irá soltando el aceite de los cacahuetes, quedando cada vez más fina. Es preferible hacerlo en varias tandas para que la picadora no se sobrecaliente, poco a poco y con paciencia en unos minutos conseguiréis la consistencia cremosa final. Guardaremos en un frasco limpio y bien cerrado, de ésta forma aguanta semanas en la despensa, no es necesario refrigerar. Antes de usar, conviene removerla porque puede separarse el aceite y los cachuetes en dos capas.

¡A disfrutar!