Tarta de calabacín y chocolate

 

 

La receta de este bizcocho de calabacín y chocolate es de la receta de la felicidad, blog que os recomiendo encarecidamente. Topé de casualidad con este bizcocho maravilloso sin huevo ni leche.
Desde el año pasado por estas fechas, voy preparando unos cuantos bizcochos de este tipo, para la tarta de mi “sopri” que es alérgica al huevo, y preparo diferentes recetas hasta que encuentro uno que me guste para hacerle su tarta de cumpleaños, la verdad es que no se si probaré más recetas o me quedaré ya con ésta como la receta definitiva. Ya había preparado bizcochos de zanahoria y calabacín, aunque ninguno con chocolate, lo que ha terminado de convencerme, además de su textura húmeda y esponjosa y su delicioso sabor. Y no, no sabe nada a calabacín.
Para la cobertura he utilizado la receta de frosting de chocolate blanco de La galleta Rota blog que también os recomiendo. Queda finísima, suave y sabe a chocolate blanco de verdad.

 


Muy a mi pesar y mucho más a pesar de mi chico, esta tarta no la hemos catado porque la hice para un regalo, eso si, me encargue de separar algo de masa y frosting, para hacer una mini-tarta-magdalena, que no es plan de regalar una tarta con un bizcocho que nunca has preparado, y podía quedar fatal. 😉 Bueno eso y que mi novio me mira con cara de pena cuando me ve hacer estas tartas y sabe que no se van a quedar en casa. :P.
Así aproveché y le hice a algunas fotos al corte de la magdalena. No  me gusta hacer las fotos de noche, prefiero la luz del día, lucen más y son más justas con el aspecto real de la tarta, pero terminé de hacerla ya de noche y cuando la saqué de casa aún no había amanecido. De todas maneras estaba tan  buena la mini-tarta que probamos en casa, que no descarto volver a hacerla, para una comida este fin de semana. Así puedo hacer más fotos con luz 😉

OJO!!! Sólo el bizcocho es apto para alérgicos, ya que el frosting de chocolate blanco si lleva leche. Pero igualmente es una delicia! Podéis preparar otra cobertura que se adecue a vuestras necesidades.

Bueno, al lío…

Ingredientes:

Para el bizcocho de calabacín y chocolate
300 gr de calabacín triturado con piel
125 ml de aceite de girasol o de oliva suave
200 gr de azúcar
250 gr de harina
50 gr de cacao puro
1 cuharadita de levadura apta en la receta original nos recomiendan buscar una levadura que no contenga trazas de huevo ni leche, pero podéis usar 1/4 de cucharadita de bicarbonato sódico. Yo utilicé harina bizcochona que lleva levadura incluida.
1 cucharadita de extracto de vainilla, yo no tenía y le puse 1 cucharadita de azúcar vainillado
1 pizca de sal
un trozo de mantequilla para untar el molde

Para el relleno
3 ó 4 cucharadas de mermelada de fresa (podéis poner de otro sabor, o rellenarla con la propia cobertura, aunque tendréis que hacer más cantidad para que os llegue)

Para la cobertura
145 gr de chocolate blanco
260 gr de azúcar impalpable, he utilizado azúcar glass comprado, no del que se hace con termomix.
4 gr de extracto de vainilla (seguía sin tener, y no le puse, si queréis una cucharadita de azúcar vainillado)
115 gr de mantequilla ablandada
60 gr de leche

Para decorar
Virutas de chocolate (o cubitos de almendra, fideos de chocolate, sprinkles o confeti de azúcar)
Fresas (frambuesas, kiwi, plátano, naranja….)
Si queréis darle brillo a las fresas, también necesitaréis gelatina para bañar frutas (Lidl) o zumo de naranja con una o dos hojas de gelatina en láminas, o mermelada templada de albaricoque.

Antes de empezar con el bizcocho, precalentamos el horno a 180º. Picamos el calabacín, podéis utilizar robot o un rallador. Y en un bol echamos el calabacín triturado con la piel, el cacao, el extracto de vainilla o el azúcar vainillado, el azúcar, la harina (así a pelo, sin tamizar ni ná que la eché!) el aceite y la pizca de sal. Con la batidora mezclamos, si tenéis termomix, kitchen aid o algún otro aparatejo maravilloso, mucho mejor, pero con la batidora y rascando lo del fondo con una espatula se va haciendo bien.

Ponemos un papel de horno en la base de un molde desmoldable y lo untamos bien con  mantequilla. Volcamos la mezcla del bizcocho, apenas cubre el fondo del molde, pensé que quedaría bajísimo y aumentó muchísimo de volumen, tampoco buscaba hacerla muy alta que sino entre relleno y cobertura con fresas cada porción sale GIGANTESCA, si la queréis más alta utilizar un molde más pequeño, yo utilicé uno de 24 cm. Cocer a 180º unos 20-25′. Dejad enfriar sobre una rejilla y desmoldar.

La cobertura podéis prepararla con anterioridad, ya que antes de utilizarla hay que dejarla enfriar un poco en la nevera para que coja cuerpo. Empezamos fundiendo el chocolate blanco al baño maría, a fuego bajo para que se funda poco a poco, ya que se quema con facilidad. En un bol batimos el azúcar glass con la mantequilla blandita y vamos añadiendo la leche para que nos sea más fácil mezclarlo, seguimos batiendo y ponemos el chocolate fundido, seguimos batiendo hasta que quede una crema fina y suave. Tapar con film y reservar en la nevera al menos media hora, hasta que quede más espeso, como en la última foto.

Con una segueta para bizcochos lo cortáis a la mitad, podéis encontrarlos en Ikea en un pack que viene con mangas pasteleras, boquillas y una plana de pastelería para alisar coberturas de tartas por unos 4,99 €. Sino, un cuchillo de sierra también os vale. Rellenáis con la mermelada, tapáis y le dais la vuelta al bizcocho,como si fuera una tortilla, dejando la superficie (más imperfecta) en la parte de abajo y la base que está planita hacia arriba.

Para cubrir la tarta, separamos 3 o 4 cucharadas de cobertura y la removemos bien para que sea fácil de untar y damos una primera capa, muy fina que nos servirá de tapa migas, (trabajo de albañilería total!)  no importa que se vea un poco el bizcocho, con la capa definitiva quedará casi perfecta, y luego con la decoración taparemos las imperfecciones que queden. Tras dar la primera capa dejamos reposar unos diez minutos para que asiente. Ponemos la capa definitiva, que iremos repartiendo con cuidado con el dorso de una cuchara, pala o cuchillo de untar. También podéis usar la plana del pack de Ikea, que yo nunca me acuerdo que la tengo 🙄 

Con una cuchara o con la mano bien limpia y seca vais cubriendo los bordes de la tarta con la virutas de chocolate hasta completar todo el perímetro. Las virutas las compro en Makro en cantidades ingentes que me duran para unas cuantas tartas. En este momento y con ayuda de dos palas, coloqué la tarta en el plato definitivo.

Para la decoración selecciono unas cuantas fresas del mismo tamaño, las lavo, les quito el rabito y las corto en láminas finas. Aquí cada uno como le guste, colocadas encima de la tarta enteras también quedan muy bonitas, y le aportará volumen, pero necesitaréis mucha más cantidad de fresas de tamaño parecido. Unas frambuesas también quedan genial! Para darle algo de brillo, he utilizado un sobrecito de gelatina para frutas del lidl, pero también os vale un poco de zumo de naranja con gelatina o mermelada de albaricoque templada.
La última foto que os dejo es el corte de la mini-tarta-magdalena que nos comimos en casa para el control de calidad, y eso que no le puse mermelada ni virutillas y sorprendentemente quedó jugosa y con un sabor a chocolate negro y blanco que acompañado de las fresas con el toque ácido, queda fenomenal.

El trabajo creo que ha merecido la pena, queda una tarta super vistosa y además super ricaaaa! (o eso creo!) 😉

Bon appétit!!!